Rick Astley rickrolea el FAR Valencia en un concierto lleno de humor y sorpresas
El británico ofreció un espectáculo que combinó éxitos recientes con sus clásicos de siempre, varias versiones inesperadas y un final por todo lo alto con «Never Gonna Give You Up»
El FAR Valencia acogió el pasado jueves una de las citas más divertidas de su programación: Rick Astley trajo a la ciudad un concierto que fue mucho más que un repaso de éxitos, combinando su faceta de showman con algunos de los momentos más inesperados de la noche.
El repertorio recorrió tanto sus temas más recientes como los grandes clásicos que lo lanzaron a la fama en los años ochenta, en un recital en el que las versiones tuvieron un peso especial. Astley se marcó una revisión de «Pretty Woman», el clásico de Roy Orbison, y sorprendió también con «Where Is My Husband!», de RAYE, un tema que interpretó desde la batería mientras sus coristas se encargaban de la voz.
Pero si hubo un momento que hizo estallar al público, fue cuando Rick Astley volvió a sentarse a la batería, esta vez para tocar y cantar a la vez «Highway to Hell», de AC/DC. El propio artista aprovechó el momento para confesar sobre el escenario que, antes de dedicarse a la música que le hizo mundialmente famoso, tocaba la batería, y que en un universo paralelo le habría encantado formar parte de la mítica banda australiana.
Ese punto de la noche resumió bien lo que fue el concierto: un Rick Astley encantado de bromear con el público, con un sentido del humor que quedó patente en cada intervención entre canción y canción, y que convirtió el show en una fiesta constante para los presentes en el FAR Valencia.
El cierre no podía ser otro. Después de casi dos horas de concierto, Rick Astley se despidió con «Never Gonna Give You Up», el tema que lo convirtió en un fenómeno global y en el protagonista involuntario de uno de los memes más longevos de internet. Como era de esperar, el público de Valencia también fue «rickrolleado» esa noche, coreando cada palabra de un estribillo que, casi cuatro décadas después, sigue sin perder vigencia.











































































