
En 1986, Queen no solo logró actuar detrás del Telón de Acero, sino que dejó a un país entero sin cámaras de cine durante una semana.
Para rodar su concierto de Budapest en 35 mm con la máxima calidad, la producción tuvo que reclutar a los mejores operadores de la nación y reservar prácticamente todo el equipamiento cinematográfico disponible en Hungría. El resultado: el rodaje de cualquier otra película o documental del país quedó completamente paralizado mientras duró el evento.
Fueron necesarios cerca de 80 profesionales coordinados al milímetro para capturar cada ángulo y no perderse ni un solo movimiento de Freddie Mercury. Una proeza técnica y logística sin precedentes que dejó registrado para siempre un concierto inolvidable.
El próximo 7 de octubre, el concierto vuelve a las salas de cine de todo el mundo en calidad 4K. Podremos disfrutarlo en proyección IMAX gracias al escaneo de las cintas originales de 35 mm.






