Cuarenta años después, Duncan Dhu sigue llenando los Jardines de Viveros en València

La explanada de los Jardines de Viveros no dejó un hueco libre anoche para recibir a Duncan Dhu, banda que Mikel Erentxun capitanea desde hace cuarenta años y que eligió Valencia para inaugurar, con la gira DD40, la programación de los Conciertos de Viveros 2026. Puertas abiertas a las ocho de la tarde, arranque a las diez y casi dos horas de concierto después, quedó claro que el reclamo de la efeméride había funcionado: acudió gente de edades muy distintas, desde quienes vivieron el grupo en su primera etapa hasta espectadores que apenas habían nacido cuando sonaban sus primeros éxitos.
Sobre el escenario, la banda apostó por dejar que las canciones hablaran por sí solas, sin escenografía ni artificios que distrajeran de la interpretación. El repaso arrancó con una versión de «Girl from the North Country» y fue enlazando temas de distintas épocas —»Capricornio», «El día que fue», «No dejaría (de quererte)», «Rozando la eternidad», «Una calle de París», «Esos ojos negros», «A tientas», «A tu lado», «La herida», «Desnuda», «Rosa gris»— en un recorrido que cubrió prácticamente toda la trayectoria del grupo sin detenerse demasiado en ninguna etapa concreta.
El tramo final fue, con diferencia, el más intenso de la noche. Erentxun, entre canción y canción, bromeó con el público al ver cómo miles de manos aplaudían a la vez desde todos los rincones de la explanada: dijo que aquello, visto desde el escenario, le recordaba al aletear de las moscas, un comentario tan inesperado como celebrado por quienes lo escucharon cerca del escenario. El bis llegó con «Cien gaviotas» y «En algún lugar», y ahí el concierto alcanzó su punto más alto: el público saltó y cantó de memoria cada verso, convirtiendo ambos temas en el auténtico cierre emocional de la noche, por encima incluso de las canciones que habían sonado antes en el cuerpo central del repertorio.
Con el último acorde, buena parte del recinto seguía en pie, aplaudiendo una actuación que no buscó grandes golpes de efecto sino sostenerse en lo que mejor sabe hacer la banda: canciones bien construidas, cantadas con oficio y entregadas a un público que las conocía de memoria.
La cita abre una programación que en los próximos días llevará al mismo escenario a Javi Medina, la sesión de versiones ochenteras y noventeras reunida bajo el nombre de Generación 80’s-90’s, y a Valeria Castro, en una edición de los Conciertos de Viveros que vuelve a mezclar pop, rock y música latina en pleno centro de la ciudad.
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Fotógrafo: José Antonio Gómez












